martes, 16 de septiembre de 2008

Morelia


Ayer otra vez cumplí como padre responsable. Dafne, mi hija, nos pidió llevarla a la ceremonia del Grito en Gómez Palacio. Llegamos casi a la hora en que Ricardo Rebollo (alcalde de la ciudad) le dio trámite al festejo. El rito se cumplió como en cualquier lugar del país; El Grito de Independencia, los campanazos, el Himno Nacional y lo que Dafne esperaba con entusiasmo: los juegos pirotécnicos. Durante ese tiempo cargué a la niña para que pudiera apreciar mejor una pantalla instalada con ese fin. Cuando hubo que gritar los tradicionales vivas a México, la niña lo hizo con toda su energía. Después las luces multicolores en el cielo y lo mejor de la noche; en un momento Dafne se emocionó tanto que me abrazó para demostrar su alegría y además me regaló un beso en la mejilla…Cualquiera que sea papá presumido sabrá comprenderme. Y así me fui a dormir.

Hoy (dentro de la rutina diaria uso el televisor como reloj) me desperté con un opuesto a mi experiencia de la noche anterior. Seis quince de la mañana: quedo sorprendido. Unas granadas explotaron entre la multitud asistente al Grito de Independencia en Morelia, Michoacán. Tres muertos primero, luego siete muertos confirmados oficialmente, más de cien heridos en la reunión tradicional del 15 de Septiembre con mexicanos iguales a lo que celebramos en Gómez Palacio o cualquier lugar del país. Un acto terrorista. Carajo, ¿hasta dónde una sarta de desquiciados mentales están dispuestos a llegar? ¿Qué pasa por su mente? Por ahora no me interesa encontrar “explicaciones” psicológicas o políticas a lo retorcido en esas mentes de verdaderos salvajes capaces de ordenar y operar cualquier acto terrorista. El miedo que pretenden imponer, cuando menos desde mi posición personal, me niego a aceptarlo como parte de una percepción que por desgracia empieza a crecer. Yo no lo acepto. Tanta veces sea necesario seguiré dándole prioridad a la inocencia de Dafne y millones de niños y niñas iguales a ella que estarán siempre muy por encima de unos pocos retrasados mentales llenos de ambición y aspiraciones de poder. Desde este blog le expreso mi solidaridad a todos los familiares y amigos de las víctimas que por desgracia perdieron la vida, así como un pronto restablecimiento para todos los heridos. Todos somos mucho más que unos cuantos perturbados.

1 comentario:

**aeromusa** dijo...

Los politicos y algunos otros insisten en preguntar las causas... ¿a caso importa?

Yo no imagino la "respuesta Oficial". Como no entiendo que tanta sangre ropa y zapatos en la plaza pertenezcan a solo 7 personas...

Nada que las cosas siguen asi...