miércoles, 2 de septiembre de 2009

Asamblea Nacional Ciudadana (extractos prensa)



Costa Rica Hoy (Emilio Godoy):


El nuevo Congreso surgió de las elecciones del 5 de julio, cuyos grandes triunfadores fueron el PRI, la abstención y el sufragio nulo. Este último fue resultado de una campaña impulsada por 70 organizaciones no gubernamentales que han formado la llamada Asamblea Nacional Ciudadana.

Ese movimiento, que realizará una reunión pública este martes en la sede legislativa cuando asuman los nuevos parlamentarios, propugna la instauración de mecanismos de democracia directa, como dar valor jurídico al voto nulo y a la abstención, y la creación de figuras como el plebiscito, el referéndum, la revocación del mandato y la consulta ciudadana.

Además, se propone la reducción del financiamiento público a las franquicias políticas y garantizar la transparencia y la rendición de cuentas de los legisladores, así como la autorización a las candidaturas independientes o ciudadanas.

“Queremos que haya deliberación y diálogo en el Congreso, que los congresistas no saquen iniciativas en esos temas sin ningún proceso de deliberación, y es ahí donde queremos empujar propuestas más concretas”, dijo a IPS Alberto Serdán, coordinador de proyectos de la no gubernamental Propuesta Cívica, una de las agrupaciones integrantes de la Asamblea.

e-consulta (Antonio Martínez Velázquez):

Este 1º de septiembre, será una fecha para recordar, tomarán protesta los 500 diputados electos el pasado 5 de Julio, pero también lo haremos los ciudadanos. Tras una elección que tuvo la sombra de millones de ciudadanos; hartos de la clase política actual, que hoy nos hacemos responsables de generar nuevos horizontes para la nación. Un movimiento, cuyo éxito radica en haber posicionado en la agenda nacional temas fundamentales para el avance democrático de México.

La suma de cada ciudadano, el eco de cada voz, es un instrumento que hoy tiene más valor que nunca. Está en juego continuar con la misma clase política que no representa nuestros intereses o cambiarla, está en juego demostrar nuestro poder como ciudadanos o permitir que las decisiones del rumbo del país se sigan tomando en “lo oscurito”. Por ello debemos involucrarnos, cada quien tiene cosas importantes que decir, que aportar, la asamblea es un foro idóneo. Restituyamos la voz ciudadana, volvamos a tomar las riendas del país y ejerzamos el poder que la Constitución nos ha otorgado.


Foto: Andrés Lajous

www.sergioaguayo.com (Sergio Aguayo Quezada):


Del movimiento anulista, que reunió casi dos millones de votos el pasado 5 de julio, nació la Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA). ¿Triunfará dónde otros se quedaron cortos?

A cada ofensiva social contra el autoritarismo, éste respondía fortaleciendo a los partidos. Un quid pro quo aceptable porque se creía que cuando hubiera alternancia y federalismo los hijos del Anáhuac estaríamos bien representados y atendidos. Nos equivocamos y el resultado es una sofocante crisis de representatividad que provocó, hace unos meses, el movimiento para anular el voto. En unas semanas, y sin recursos, la propuesta le puso sal y pimienta a unos comicios caros y aburridos.

Este 1 de septiembre se presentó, en las afueras del Congreso de la Unión, la ANCA. Por haber participando en su gestación y observado su evolución, pergeño algunas reflexiones comparándolo con el movimiento de la generación del 68; en ambos casos, la fuerza principal viene de jóvenes citadinos con educación superior al promedio.
Los retos han sido diferentes. En los sesenta era algo más riesgoso criticar al régimen --y el 2 de octubre nos lo recuerda--, pero al mismo tiempo más fácil porque el malo era un solo partido y porque fue una década pródiga en utopías. Natural la creencia de que la democracia sería el escenario por el cual marcharían, victoriosas, la equidad y la justicia. Cuatro décadas y miles de vidas después tenemos una democracia tan contrahecha que hasta vergüenza da presentarla a las visitas. Es también muchísimo más difícil encontrar las estrategias adecuadas para reorientarla, corregirla, refundarla porque todos los partidos son corresponsables.

¿Qué posibilidades tiene la ANCA de asumir el reto? De entrada estamos ante una nueva forma de percibir y hacer política. Los jóvenes que están ingresando en esta actividad son, por lo general, más pragmáticos y tolerantes con las diferencias. Algún cínico diría que esto se debe a que no han tenido el tiempo para adquirir los rencores que mi generación ha sido tan diestra en sembrar y cosechar.

A lo mejor es cierto, pero su originalidad también viene de una diferencia en el acceso a la información. La juventud sesentera se forjó en universidades, pero carecía de los datos duros para confrontar o sustentar sus opiniones, lo que facilitaba las proclamas ideologizadas. Actualmente, la tecnología permite acceder y difundir ríos de información sobre México y el mundo borrando, de paso, las distancias geográficas. Esta apertura a las nuevas ideas fortalece el relativismo tan propio de este siglo.

Las movilizaciones del 68 y la del 2009 se articulan en torno a demandas en apariencia elementales: en el 68 fue el pliego petitorio de los seis puntos y el famoso transitorio que exigía el diálogo público; en el 2009 la ANCA nace con tres exigencias al Congreso de la Unión: a) el establecimiento de mecanismos para el ejercicio de la democracia directa; b) la reducción del financiamiento a los partidos acompañada de transparencia, acceso a la información y rendición de cuentas y d) la instauración de las candidaturas ciudadanas. En la simplicidad están la profundidad y la clave del salto de la protesta a la propuesta.


Foto: ANCA

La Jornada Jalisco (Mauricio Ferrer):


La anulación del voto, tema que fue parte del proceso electoral anterior, ha pasado a una etapa que va más allá de poner una crucezota –no como las que se cuelgan los del Yunque que se dan golpes de pecho mientras dan toletazos a manifestantes– en una boleta electoral.

El decir “no, no voto por ti por corrupto, soberbio, payaso, despilfarrador…” mediante una espantosa equis ha pasado al siguiente nivel: el de la institucionalización de un movimiento ciudadano. El que el movimiento que nació de la sociedad tenga éxito, requerirá la fuerza ciudadana para reformar los poderes del Estado y reestructurar instituciones de gobierno enfermas hasta el tuétano de corrupción, impunidad y robo. Una tarea difícil.

Milenio (Humberto Ríos Navarrete):

En todo este alboroto (incendio microbús)* parecían desentonar integrantes de la Asamblea Nacional Ciudadana (Anca), que promovieron el voto nulo, ya que, muy ordenados, instalaron mesitas sobre la banqueta, alrededor de las cuales dialogaban e insistían en pedir permiso para que una comisión de ellos entrara al recinto, con el objeto de entregar una “declaración”, donde sobresalían los siguientes puntos:

“Reducir el financiamiento de los partidos y garantizar su transparencia; acceso a la información y rendición de cuentas; eliminar privilegios de representantes y funcionarios públicos; instaurar las candidaturas ciudadanas; valor jurídico del voto nulo, abstención, plebiscito, referéndum, iniciativa popular, revocación de mandato, consultas ciudadanas”, etcétera, etcétera.

Pero, parecían susurrar en el desierto; o más bien, en medio del infierno, pues además de que nunca les permitieron entregar sus propuestas, se toparon con guardianes de oídos tapiados, mientras eran rodeados por los oradores de la Alianza Nacional del Transporte Multimodal, quienes estacionaron tráilers, vagonetas, camiones y microbuses sobre la calle, y que al mismo tiempo se trepaban en un templete, desde el cual exigían “congelar los precios del diesel, la derogación del IETU y el IDE”.

“No nos quieren recibir”, decía Óscar Humberto Castro, de Guadalajara, Jalisco, uno de los representantes de la Anca, en cuya playera blanca, como sus demás compañeros, traía el 39, número del artículo de la Constitución que destaca: “La soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo…”

Pero nada.



*El paréntesis es mio.

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