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viernes, 27 de julio de 2007

Bob Dylan (No Direction Home)



Es difícil explicarle(s) a los amigos, cuando tienes 14 años, que te gusta Joaquín Sabina. Quizás a esa edad no puedes explicar lo que sientes al oírle, pero ya va despertando tu curiosidad…Pablo Garcés



Sí, mucho se ha dicho y escrito de Bob Dylan; pero yo no lo he hecho. Por lo tanto me anoto en la interminable espiral del tema Dylan–la etiqueta dicen los bloggers-. Con permisito.

A propósito de que en Septiembre u Octubre de este año el Zimmerman en que John Lennon no creía recibirá el Premio Príncipe de Asturias de las Artes y con el pretexto del documental No Direction Home (dir. Martin Scorsese, 2005) puedo afirmar que la contradicción en la vida y obra de Robert Allen Zimmerman es constantemente evidente. Se aceptan críticas al respecto. Es de mi opinión considerar que varias instituciones en el mundo están en crisis. La mafia detrás de algunos premios –sin importar su “fama”- necesita más a Bob Dylan que Dylan al Premio Príncipe de Asturias. Cosa que simplemente digo de paso, por el momento no es mi intención escribir sobre las “mafias” de la intelectualidad.

Aclarado ese pequeño asunto me concentro en el motivo del post –y dale con esos términos-. Así que ¿what?; Dylan no es para los eruditos de la música –dicho por Eric Clapton-. ¿Cómo? Que tampoco es para los eruditos de la literatura –dicho por mi y seguramente por alguien más que no me interesa aquí reconocer-.

Una de las virtudes de creadores tipo Zimmerman es que ellos comprenden totalmente que su obra le pertenece a cada persona que esté consciente de apropiársela. El problema radica en no confundir el objeto –la música, las letras- con el sujeto que hace posible la obra. Ni Dylan, ni otros de su nivel, serán capaces de remediar la contradicción en apariencia sencilla. ¿Cómo no darse cuenta de lo evidente? Escuchar en la intimidad al maestro Bob Dylan no debiera confundir a nadie con la idolatría, pero, no me es posible decir lo mismo de No Direction Home.

El oficio de primer nivel que Martin Scorsese tiene no fue suficiente, no fue capaz o de plano no quizo o no pudo dejarse avasallar por la grandeza de la leyenda. Un fan reconociendo a su ídolo. En ese tenor, en algunas entrevistas posteriores al film Scorsese intenta inútilmente defenderse con la justificación de que él hizo un homenaje a quien sin duda lo merece; en síntesis: el mundo adulto que se rinde ante su ídolo. Dislates disculpables por el paso del tiempo. Como antítesis, las nuevas generaciones son más terrenales y deciden premiar al documental con un merecido “es un excelente curso de introducción para empezar a degustar lo que mi papá o mi abuelo dicen e insisten en clasificar como algo bueno”. Y, sin embargo, el padre tiempo hará inevitable lo inevitable; algunos de esos jóvenes se mutarán en eruditos del tema e irremediablemente se lo apropiarán. Que en sus dolores y horas de ensayo se clave el que lo tenga que hacer, sea por placer o por un exceso de idolatría. Algunos alcanzaremos a agradecerlo y otros apenas lo subvaloraremos. El mito entonces seguirá reciclándose, nadie sabe hasta cuándo.

En cuanto a las posibilidades del cine y con las habilidades de un genial artesano, Scorsese se apoyó en una gran cantidad de material visual, no tan desconocido e intensamente repetido, para presentar, más que una buena dirección, una magnífica edición de un segmento de la vida y obra de Mister Bob Dylan. Incluso la entrevista al Bob Dylan sexagenario presentada en el documental tampoco fue hecha por Scorsese –la realizó el agente de Dylan, Jeff Rossen-. En donde sí pone su mano Don director es en reafirmar su excepcional sello producto de una vasta experiencia en eso de fundir cine con música. A corte directo, crudo y sin consideraciones, la edición va encadenándose durante toda la película para equilibrar la historia –los hechos, los conciertos, las entrevistas, uno tras otro-, con las reflexiones de personajes alrededor de Bob Dylan; Peete Seger, Joan Baez, Tom Paxton, Maria Muldaur, la del poeta beat Allen Ginsberg, entre otros; todos ellos en un coro de remembranzas junto al mismo Dylan. Resultado: “lo que ya se sabe”, pero con el apoyo de imágenes muy bien escogidas producto de una impresionante recopilación de las mismas. No Direction Home ilustra una época en la que el icono conocido como Dylan, cual representación semireligiosa, será incapaz de desligarse del ser humano de carne y hueso. Esa otra parte, la voz del personaje real, el mortal, el hombre de todos los días, nunca se cansará de manifestar su propio hastío para insinuar con ello una constante reinvención como parte de su desdoblada y vuelta a desdoblar personalidad. Una contradicción que servirá de base para que los antidylan señalen con dedo flamigero al artista y recordar que alguna vez Truman Capote lo nombró como un farsante. El viaje que comenzó en ninguna parte (un pueblo perdido en Minnesota) sigue sin encontrar reposo. "Ahí está su Bob Dylan" –parece decir sin ningún tipo de resentimiento el trovador indiscutible del siglo-. "Hagan lo que quieran con él; a mí déjenme en paz."

Trailer del film:



Ficha Técnica:
Año de producción: 2005 (Estados Unidos)
Dirección: Martin Scorsese. Actores: Bob Dylan, Liam Clancy, Allen Ginsberg, Joan Baez, John Cohen, Mickey Jones, Bruce Langhorne, Match Miller, Bob Neuwirth. Fotografía: Maryse Alberti, Mustapha Barat. Distribución (DVD): Paramount Duración (sin extras) 227 minutos. Género: Biográfico, documental, musical. DVD: Inglés 5.1 con subtítulos en español. Distribuye en DVD: Paramount.


viernes, 13 de julio de 2007

The Last Waltz


De la música pop de los años sesenta se pueden recordar diferentes bandas que tuvieron la fortuna de contar entre sus integrantes talentos individuales que en conjunto fueron capaces de aportar a la historia verdaderos hitos. El ejemplo más reconocido es la suma de aptitudes entre John Lennon, Paul McCartney y George Harrison. Con el paso de los años el recapitular sobre la música popular, particularmente en el rock, casi siempre se ha convertido en un simple ejercicio de primer reconocimiento. Nombres como Led Zeppelin, Deep Purple, The Doors, The Beatles, empiezan a obstaculizar la presencia por demás sobresaliente de otras bandas. Y es precisamente con el nombre aparentemente apocado de La Banda (The Band, antes The Hawks) como podemos encontrar uno de esos ejemplos que no están en el colectivo al nivel de bandas supra famosas.

La buena música trasciende los tiempos, pero no siempre sigue siendo expuesta y por desgracia no sobrevive en un mundo globalizado y saturado de información. Canadienses de Ontario y contemporáneos de los Beatles, Richard Manuel, Garth Hudson, Rick Danko, así como Levon Helm (Marvell, Arkansas) son nombres alejados de la fama a pesar de ser protagónicos de un documental que sirve de ejemplo para los estudiantes de cine en su aprendizaje sobre la producción y realización de conciertos de música rockera.

El director de ese documental es, nada menos, Martin Scorsese y el film es The Last Waltz (1978). También participan Neil Young, Eric Clapton, Van Morrison, Bob Dylan, Muddy Waters, Ringo Star, Joni Mitchel, Paul Butterfield, Neil Diamond, Ronnie Hawkins, Dr John, The Staple Singers, Ron Wood y Emmylou Harris. Pues a pesar de toda esta pléyade de conocidos y en conjunción con el generador de la idea del documental Robbie Robertson el film es poco conocido e incluso poco valorado creativamente tanto en el aspecto cinematográfico como en el terreno musical no por la crítica o los melómanos del género, sino por aquel público enclaustrado en lo mismo de siempre.

Dentro del film ningún momento es desperdiciado. Con la intención de que nadie supere a nadie, todos los personajes están en un punto de flotación o levitación que se percibe en la fuerza de cada interpretación, tanto de los invitados como de La Banda. Las entrevistas posteriores que inserta Scorsese en el documental son muy reveladoras de la ideosincracia de cada miembro del grupo. Richard Manuel (piano, batería, voz, compositor) con esa personalidad de aquel que sabe que el fin, su fin, estaba cerca. Richard Manuel falleció en 1986 sin nunca salir del problema de las adicciones. Rick Danko (bajo, violín, voz, compositor) en una introspección en comunión con la música, su música; murió en su hogar de muchos años (Woodstock) el 10 de Diciembre de 1999. Levon Helm (batería, cantante, compositor) expresando su conocimiento y su pasión por la música hasta los tuétanos. Garth Hudson (teclados, arreglista) un relajado y creativo músico de alta escuela. Y Robbie Robertson (guitarra, compositor) quien refleja su personalidad del tipo Paul Mc.Cartney en Let It Be (Michael Lindsay-Hogg, 1970) que sin demérito de la propuesta del film y de la producción del mismo, su protagonismo tiene momentos que no están en el nivel de fluidez del resto del grupo; prietito en el arroz sin mayor trascendencia.

30 años después (el concierto de despedida fue el 25 de Noviembre de 1976 en el Winterland de San Francisco) es posible conseguir el DVD de renta en esa trasnacional de todos conocida. Siendo el caso de que alguien quiera volver a ver el documental o que por primera vez lo haga dos recomendaciones muy especiales: 1) Escucharlo a todo volumen –sugerencia del mismo director- y 2) No permitir ningún tipo de interrupción; si la abuelita, el niño impertinente, los amigos ignorantes, o cualquier intruso desconocedor del asunto osa molestar, entonces se hace necesario e imperioso mandarlos mucho a chiflar a la loma. No es para menos, The Last Waltz es una obra maestra del cine.

Ficha técnica:

Director; Martin Scorsese. Documental. Actores: (todos como ellos mismos) Richard Manuel, Garth Hudson, Rick Danko, Levon Helm, Robbie Roberton, Neil Young, Eric Clapton, Van Morrison, Bob Dylan, Muddy Waters, Ringo Star, Joni Mitchel, Paul Butterfield, Neil Diamond, Ronnie Hawkins, Dr John, The Staple Singers, Ron Wood, Martin Scorsese y Emmylou Harris. FM Productions, Estados Unidos, 117 minutos.

Enlaces para videos del film:

The Band with The Staple Singers (The Weight)
It Makes No Diference
I Shall Be Released
The Band with Bob Dylan (Forever Young / Baby, Let Me Follow You Down)

The Band with Van Morrison
The Night They Drove Old Dixie Down