
Es difícil explicarle(s) a los amigos, cuando tienes 14 años, que te gusta Joaquín Sabina. Quizás a esa edad no puedes explicar lo que sientes al oírle, pero ya va despertando tu curiosidad…Pablo Garcés
Sí, mucho se ha dicho y escrito de Bob Dylan; pero yo no lo he hecho. Por lo tanto me anoto en la interminable espiral del tema Dylan–la etiqueta dicen los bloggers-. Con permisito.
Aclarado ese pequeño asunto me concentro en el motivo del post –y dale con esos términos-. Así que ¿what?; Dylan no es para los eruditos de la música –dicho por Eric Clapton-. ¿Cómo? Que tampoco es para los eruditos de la literatura –dicho por mi y seguramente por alguien más que no me interesa aquí reconocer-.
Una de las virtudes de creadores tipo Zimmerman es que ellos comprenden totalmente que su obra le pertenece a cada persona que esté consciente de apropiársela. El problema radica en no confundir el objeto –la música, las letras- con el sujeto que hace posible la obra. Ni Dylan, ni otros de su nivel, serán capaces de remediar la contradicción en apariencia sencilla. ¿Cómo no darse cuenta de lo evidente? Escuchar en la intimidad al maestro Bob Dylan no debiera confundir a nadie con la idolatría, pero, no me es posible decir lo mismo de No Direction Home.
El oficio de primer nivel que Martin Scorsese tiene no fue suficiente, no fue capaz o de plano no quizo o no pudo dejarse avasallar por la grandeza de la leyenda. Un fan reconociendo a su ídolo. En ese tenor, en algunas entrevistas posteriores al film Scorsese intenta inútilmente defenderse con la justificación de que él hizo un homenaje a quien sin duda lo merece; en síntesis: el mundo adulto que se rinde ante su ídolo. Dislates disculpables por el paso del tiempo. Como antítesis, las nuevas generaciones son más terrenales y deciden premiar al documental con un merecido “es un excelente curso de introducción para empezar a degustar lo que mi papá o mi abuelo dicen e insisten en clasificar como algo bueno”. Y, sin embargo, el padre tiempo hará inevitable lo inevitable; algunos de esos jóvenes se mutarán en eruditos del tema e irremediablemente se lo apropiarán. Que en sus dolores y horas de ensayo se clave el que lo tenga que hacer, sea por placer o por un exceso de idolatría. Algunos alcanzaremos a agradecerlo y otros apenas lo subvaloraremos. El mito entonces seguirá reciclándose, nadie sabe hasta cuándo.
En cuanto a las posibilidades del cine y con las habilidades de un genial artesano, Scorsese se apoyó en una gran cantidad de material visual, no tan desconocido e intensamente repetido, para presentar, más que una buena dirección, una magnífica edición de un segmento de la vida y obra de Mister Bob Dylan. Incluso la entrevista al Bob Dylan sexagenario presentada en el documental tampoco fue hecha por Scorsese –la realizó el agente de Dylan, Jeff Rossen-. En donde sí pone su mano Don director es en reafirmar su excepcional sello producto de una vasta experiencia en eso de fundir cine con música. A corte directo, crudo y sin consideraciones, la edición va encadenándose durante toda la película para equilibrar la historia –los hechos, los conciertos, las entrevistas, uno tras otro-, con las reflexiones de personajes alrededor de Bob Dylan; Peete Seger, Joan Baez, Tom Paxton, Maria Muldaur, la del poeta beat Allen Ginsberg, entre otros; todos ellos en un coro de remembranzas junto al mismo Dylan. Resultado: “lo que ya se sabe”, pero con el apoyo de imágenes muy bien escogidas producto de una impresionante recopilación de las mismas. No Direction Home ilustra una época en la que el icono conocido como Dylan, cual representación semireligiosa, será incapaz de desligarse del ser humano de carne y hueso. Esa otra parte, la voz del personaje real, el mortal, el hombre de todos los días, nunca se cansará de manifestar su propio hastío para insinuar con ello una constante reinvención como parte de su desdoblada y vuelta a desdoblar personalidad. Una contradicción que servirá de base para que los antidylan señalen con dedo flamigero al artista y recordar que alguna vez Truman Capote lo nombró como un farsante. El viaje que comenzó en ninguna parte (un pueblo perdido en Minnesota) sigue sin encontrar reposo. "Ahí está su Bob Dylan" –parece decir sin ningún tipo de resentimiento el trovador indiscutible del siglo-. "Hagan lo que quieran con él; a mí déjenme en paz."
Trailer del film:Ficha Técnica:
Año de producción: 2005 (Estados Unidos)
Dirección: Martin Scorsese. Actores: Bob Dylan, Liam Clancy, Allen Ginsberg, Joan Baez, John Cohen, Mickey Jones, Bruce Langhorne, Match Miller, Bob Neuwirth. Fotografía: Maryse Alberti, Mustapha Barat. Distribución (DVD): Paramount Duración (sin extras) 227 minutos. Género: Biográfico, documental, musical. DVD: Inglés 5.1 con subtítulos en español. Distribuye en DVD: Paramount.
