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lunes, 17 de agosto de 2009

Woodstock en el blog (IV)

Es curioso, pero gran parte de la generación Woodstock (digamos de 60 años en delante) hoy se mantiene alejada de la Internet; la mayoría lo hace porque no comprende la herramienta, que entre muchas cosas sirve para comunicarse, y con ello repite el esquema de mantener las brechas generacionales; justamente contra lo que se oponían en su tiempo. No es una crítica, simplemente es un ejemplo para indicar la constante en la humanidad para olvidar su tiempo pasado; así como jóvenes y viejos de ahora y de todas las épocas no han (hemos) sabido comprender que estuvimos y seguimos en un mundo aún lleno de diferencias.

Woodstock: ni héroes ni villanos. Porque es curioso, otros (los menos), que también fueron parte importante de la generación del amor y paz contribuyeron después para el desarrollo de las computadoras y en paralelo aportaron para el impresionante avance de Internet. Nunca pues el mundo en blanco y negro; siempre con sus tonalidades de grises.

Woodstock, un “bonito” intento que seguirá reclamando su lugar en las efemérides de la humanidad mientras sigamos aferrados a mantener el mundo como lo tenemos hasta ahora. Me quedo con el comentario de aquel joven anónimo entrevistado para el documental del festival: “Gente que está perdida ha venido aquí buscando alguna clase de respuesta que no existe. Tantos cientos de miles de personas no vinieron solamente a escuchar música. ¿La música es tan importante? No creo. La gente no sabe cómo vivir ni (qué) hacer y creen que aquí encontrarán la solución”.

Por lo pronto, si no hemos encontrado la solución, cuando menos algunos con su música nos han hecho menos duro el viaje. Por ello se hace necesario insistir en no dejar los clichés; no puedo dejar de lado a Janis Joplin o Jimi Hendrix como parte de aquellos semi-héroes quienes nunca pretendieron tener “las” respuestas; al contrario, tenían las mismas preguntas que cualquiera de nosotros seguimos llevando a cuestas. Qué curioso.




domingo, 16 de agosto de 2009

Woodstock en el blog (III)

Y los orígenes estuvieron en el blues. De lo conocido como “hippie” una estupenda interpretación de Hot Tuna para Uncle Sam Blues (no hacer caso al encabezado erróneo donde se dice que es Jefferson Airplane).

El crédito para Jefferson Airplane obedece a razones legales y comerciales, en realidad Paul Kantner (voz, guitarra, armónica) y Grace Slick (voz principal) mantenían una tendencia de estilo diferente a Jack Casady (bajo) y Jorma Kaukonen (guitarra y voz). Los dos últimos ya habían empezado un proyecto paralelo que posteriormente sería exitoso: Hot Tuna. Y aunque las efemérides de Woodstock no lo resalten así, en justicia esa interpretación en la práctica era un blues que anticipaba la escisión de la banda.


sábado, 15 de agosto de 2009

Woodstock en el blog (II)

“Hombre joven con capital ilimitado busca oportunidades de inversión legítimas e interesantes y proposiciones para hacer negocios", con este pequeño anuncio comenzó a cristalizarse una idea para hacer un gran festival musical en los alrededores de Nueva York hace cuarenta años.

The Beatles, Doors, Rolling Stones, Bob Dylan, entre otras, fueron figuras emblemáticas que Woodstock no necesitó para ser “El” Festival de todos los tiempos.

Woodstock, el cliché, ha sobrevivido al paso del tiempo de la peor manera posible: como un recordatorio, casi una advertencia, del sino y el fracaso colectivo de una generación que fundamentó sus ideales en pilares que hoy nos resultan tan ajenos, ingenuos y distantes como esas imágenes de “hippies” barbudos y calatos que solemos asociar con el más legendario de todos los festivales musicales, publica El Comercio en Perú. De acuerdísimo; Woodstock es un cliché, pero uno que valdría la pena recuperar; como dice la misma nota. Muy diferente de un editorial publicado por el Wall Street Journal en 1969: “No vamos a discutir sobre si el rock es una forma degenerada de música; a nosotros no nos gusta, pero poco importa”, dijo el Journal hace 40 años. Y añadió: “Considerando cómo es presentado el rock, debe ser ubicado un nivel inferior en la escala de la cultura…Sería un país curioso si los sucios y más o menos siempre drogados con marihuana o LSD se hicieran cargo de muchas cosas”.*

De aquel mega festival hay infinidad de anécdotas. Una de ellas corresponde a la negativa de John Fogerty para impedir que la imagen de los Creedence apareciese en el documental cinematográfico, el cual a la postre inmortalizó el evento. Se puede encontrar en Youtube algunos videos que permiten recrear la presentación de la banda, aunque cuarenta años después los intereses comerciales y los derechos autorales siguen ocasionalmente impidiendo la difusión de dichas imágenes; espero no sea el caso con el par de videos aquí expuestos.

*Extracto de nota retomada por ABC.com



martes, 21 de julio de 2009

Creedence Clearwater Revival, Bad Moon Rising

Personalmente mucho antes de conocer a The Beatles con su interpretación de Mr. Moonligth, los Creedence Clearwater Revival algo me decían con su Bad Moon Rising. Cuando pude comprender el idioma, la Luna perdía con los Creedence su parte romántica y no quedaba en término medio; también estaba aquella Bad Moon para sentir y respetar durante toda la vida. Incrédulos; váyanse al carajo, cómo de que no llegamos a la Luna.




P.D. Para contrarestar a los escépticos Jesús Cancillo, profesor de Psicofisiología de la visión en la escuela de Óptica de la Universidad de Alicante, dedica desde su perspectiva científica un extenso análisis a diversas fotografías del hombre en la Luna.

Pink Floyd, Brain Damage/Eclipse

Cerquita de una obra maestra, The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd con el track Brain Damage/Eclipse, vale la pena recordarla para sacudir el cerebro y sentir la locura. Si se trata de creer o no que la visita a la Luna en julio del 69 fue un engaño, entonces acepto el viaje al lado oscuro y pido no regresar; desde tiempos inmemoriales ya la habíamos conquistado, hombres de poca fe. Además, en lugar de dudar, deberíamos estar rindiendo homenaje a muchos por ser los pioneros en visitar la Luna; entre ellos Pink Floyd.

Neil Young, Harvest Moon

Qué poco romántico ponerse a especular si el hombre pisó o no la Luna en 1969. Como dicen por ahí, nomás por joder me quedo con la exquisita composición Harvest Moon del maestro Neil Young.

sábado, 25 de abril de 2009

Seeqpod al Chapter 11


En algunas entradas he utilizado un reproductor de Seeqpod para tracks de audio y complementar con ello comentarios de blues. A partir de ahora no es posible utilizar el reproductor mencionado, la razón obedece a que el sitio en cuestión está fuera de servicio.

En esta semana Seeqpod se apegó a la Ley de Bancarrota en Estados Unidos (mejor conocida como Chapter 11) y aunque los administradores del sitio por el momento colocaron un anuncio de mantenimiento, las perspectivas para que siga funcionando parecen alejarse. El problema financiero así como la presión legal de EMI Music Group y Warner Music Group para denunciar en tribunales norteamericanos la violación de Seeqpod por utilizar copyright sin licencia ni autorización son el trasfondo para el cierre del sitio.

Algunos analistas argumentan que Seeqpod está intentando utilizar la figura legal de la bancarrota para eludir su otra responsabilidad legal por la violación de los derechos de propiedad intelectual o copyright, según las leyes norteamericanas.

Por lo pronto trataré en la medida de lo posible sustituir poco a poco los tracks de audio afectados por el reproductor en cuestión y encontrar otro que le dé sonido al comentario. El colocar algunas canciones en este blog simplemente tiene un fin ilustrativo y didáctico. Haciendo una revisión del mismo cualquiera podrá notar esa intención. El tema de la piratería tiene varias aristas en donde generalmente los extremos nunca serán lo mejor. Por un lado está aquel que se siente con el derecho –y además lo exige- que todo le sea otorgado gratis. Y por otro lado está la cerrazón de las compañías discográficas de no ser capaces de visualizar correctamente que la tecnología cambió la forma de hacer su negocio. No hay por el momento ninguna organización social seria que represente al consumidor y establezca una intención de acercamiento con las disqueras para encontrar un nuevo modelo de comercialización de la música. El empeño en querer vender un producto a precios elevados, dígase de un objeto como el compact disc o la modalidad de ofrecer una canción a 99 centavos de dólar vía Internet, por ejemplo, me parece que están desfasados de la realidad tecnológica y económica que vive el consumidor de música. Entre esas dos posiciones encontradas queda un terreno enorme para el abuso; unos alegando derechos y queriendo cobrarlos a precios de oro, y los otros estirando la mano sin dar nada a cambio. Y en medio de los dos anteriores los piratas al abordaje, y lo peor; los nuevos talentos con pocas salidas para la promoción y divulgación. Aunque se mencione precisamente a los nuevos canales de promoción y distribución como la panacea al alcance de todos, por el momento en realidad son marginales cuando se les compara con las todavía poderosas trasnacionales de la música. Seeqpod es por ahora un ejemplo más de cómo los mecanismos legales actuales terminan tarde o temprano enfriando las mejores intenciones de poner en practica el uso aparentemente "democrático" de la red. Por lo pronto no es totalmente así. La tecnología va mucho más rápido que las leyes. Leyes que, todos lo sabemos, estaban perfectamente diseñadas para abusar de autores y compositores así como de los consumidores. Esta historia continuará.

viernes, 24 de abril de 2009

Earl King Johnson



Otro importante exponente del blues de Louisiana focalizado en Nueva Orleans. Nacido en 1934 en la mítica cuidad del jazz, Earl Silas Johnson IV es mejor conocido como Earl King. Este músico se caracterizó por ir a contracorriente de la mayoría de los compositores contemporáneos del género; Earl King en el transcurso de su carrera supo mantener los derechos sobre gran parte de su obra, algo no muy común en su tiempo.

Empezó a tocar la guitarra a los 15 años de edad y muy pronto tuvo la fortuna de conocer a Guitar Slim (Eddie Jones), quien fue su maestro en el desarrollo de su técnica para el instrumento. Con esa sólida base de conocimiento Earl King se mantuvo vigente a lo largo de poco más de cuarenta años en el mundo de la música hasta su muerte en el año 2003.

domingo, 19 de abril de 2009

Professor Longhair


De La Nouvelle Orleáns (en francés) y como consecuencia de una interesante síntesis multicultural, el nombre artístico de Professor Longhair es ineludible para comprender el sonido del blues de Louisiana, en Estados Unidos. Tanto franceses, irlandeses, españoles, africanos (vía las antillas, principalmente de Haiti) hicieron posible que el surgimiento del jazz en aquella ciudad portuaria se nutriera de diferentes influencias. La ubicación geográfica de Nueva Orleans fue propicia para recibir a gente de diferente cultura y cargada de ritmos caribeños, antillanos, latinos; junto al cajun, zydeco y el delta blues. Amalgama toda esta que dió una gran parte de fundamento para desencadenar el rhythm and blues así como el rock and roll.

Y para ponerle un nombre a quien supo aprovechar todo ese abanico de influencias: Henry Roeland Byrd (Professor Longhair, originario de Bogalusa, Louisiana) le dejó al mundo un legado de grabaciones con su poderoso piano. Y también una vida llena de altibajos, al grado de caer en la pobreza extrema allá por los años sesenta. La carrera de este hombre, nacido en 1918, vivió su etapa de mayor creatividad entre 1948 y 1959 para después resurgir en los años setenta y centrar entonces su trabajo en una gran calidad interpretativa.

La ciudad de Nueva Orleans le tiene un gran aprecio al “profesor” y lo considera dentro de su historia musical como The Bach Of The Rock and Roll, término acuñado por Allen Toussaint (otro gran pianista y discípulo del “profesor”). Irónicamente, es común en este tipo de reconocimientos que estos sean después de la muerte del músico, en este caso, pues lo mismo se da para otro tipo de artistas. Al respecto, en 1976 declaró en una entrevista Henry Roeland Byrd; “Si soy tan grande, me pregunto por qué no tengo algún fabuloso contrato.”



viernes, 17 de abril de 2009

Ali Farká Toure

Con esta entrada regreso al blues para no desaprovechar la posibilidad que ofrece la red de escuchar pequeñas perlas, siempre de manera gratuita y cuando a uno le plazca la gana. Les invito a deleteirse con Radio Mali de Ali Farká Toure.

domingo, 12 de abril de 2009

Woodstock en el blog (Country Joe and The Fish)


Ahora es como un apestado alguien que se declara comunista, simpatizante de Mao Tse Tung, anticapitalista, crítico contra la guerra y…consumidor de marihuana; ¡qué horror! Es también en nuestros días de pésimo gusto no referirse a Joseph Stalin cuando menos como un vulgar dictador. Y es precisamente de Mao y Stalin, dos personajes históricos, de donde se combina el nombre de la banda norteamericana Country Joe and The Fish. "Fish", por Mao, quien solía decir “los peces que nadan en el mar son del pueblo” y "Country Joe" porque en la Segunda Guerra Mundial la imagen de Joseph Stalin era popularmente conocida entre los simpatizantes comunistas con el apelativo de Joe, quien gozaba de buena imagen (acordarse de que la Unión Sovietica fue aliado de Estados Unidos junto a Inglaterra y Francia contra la Alemania de Hitler); por lo tanto el país de Joe (country Joe, en inglés) era bien visto entre los comunistas norteamericanos de la época Y sí, hubo gente que lo admiró. Entre ellos Joseph Allen McDonald, fundador de Country Joe and The Fish, quien se considera a si mismo uno de los Héroes de Woodstock y todavía conserva gran parte del estilo de vida de esa generación.

Casi en automático la música de Country Joe and Fish es considerada psicodélica, sonido California y específicamente de Berkeley, pero sus raíces son mucho mas profundas con origen en el folk-blues y ligado a nombres como Sony Terry y Brownie McGhee, Leadbelly y Cisco Houston. El sonido de la banda poco tiene que ver con la psicodelia de Pink Floyd, por ejemplo. La identificación es más inmediata y reconocible en nombres como Jimi Hendrix Experience, Cream, Steppenwolf o Moby Grape.*

Cuarenta años después, los temas políticos de ese tiempo son totalmente irrelevantes para los jóvenes de ahora. Y sin embargo las generaciones posteriores al concierto de 1969, sin importar el país, no han (hemos) sido capaces de generar un evento masivo con la trascendencia de aquel. Podrá decirse de la generación Woodstock cualquier cosa en términos de burla, desprecio, incomprensión, rechazo o ignorancia para encasillarlo en la limitante del “sexo, drogas y rock and roll”. O, por el contrario, se le mitificará como el alfa y omega de la música popular en el devenir de los siglos. Ni lo uno, ni lo otro. De gran importancia en la cultura popular, sin duda, Woodstock no deja de tener ese mensaje persistentemente anhelado por muchos (me incluyo) del amor y paz. Mensaje que cuarenta años después nos sigue dejando la lección de que el camino continúa siendo largo y tortuoso; sin amor y sin paz. Que la generación Woodstock se haya vaciado en el amor y en la paz durante tres días en el acontecer humano es, para bien, imposible de olvidarlo.







*Remembering Woodstock, Andy Bennett, pág 120.

lunes, 13 de octubre de 2008

Hasta que se ponga el sol

Para Raúl Aramayo

Cuando en México se habla de los pioneros del Rock Nacional no faltará quien se preste a confusiones, casi siempre sin mala fe. En el recuento algunos demostrarán una ingenuidad digna de clasificarla como de la pena ajena. Aquellos despistados se emocionaran con nombres como Enrique Guzmán, César Costa, Angélica María y Alberto Vázquez, entre otros más o menos parecidos. Época entonces de las versiones traducidas del inglés al español, los conocidos como covers. En cambio, otros marginalmente nos refugiaremos en el rock hecho por Javier Batiz, Tinta Blanca, El Ritual, Peace and Love, Dugs Dugs, La Revolución de Emiliano Zapata, nombres estos tan sólo para ejemplificar lo opuesto a los covers. En todos esos exponentes hay, desde luego, enormes diferencias tanto en el tiempo como en su propuesta musical. El caso, por ahora, es mencionar que unos y otros se autoproclaman como los verdaderos iniciadores del Rock Nacional o lo que se entienda por lo mismo.

Muy distinto cuando se habla de Rock Nacional en Argentina. Nadie tiene dudas de qué se está hablando cuando la lista empieza a aportar nombres; Charly García, Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia, Tanguito, Nito Mestre, Pappo, Gustavo Santaolalla o bandas como; Los Gatos, Almendra, Pescado Rabioso, Manal, La Pesada, Color Humano, Vox Dei, Arcoiris, y sin limitar la lista, habrá de señalarse que le seguirá a través del tiempo un impresionante etcétera.

Argentina comparte con México el hecho de que la música expresada por los jóvenes de los primeros años de la década de los setenta era arrinconada por una burocracia política y administrativa con temores injustificados hacia las reuniones masivas. A pesar de eso, los intentos por repetir festivales del tipo Woodstock a nivel regional, o despectivamente tercermundista, tiene dos ejemplos tanto en México como en Argentina. Avándaro y Buenos Aires Rock (B.A. Rock) son, indiscutible, las estampas que permanecen en cada país como muestras para entender la continuación del impacto aportado por un modelo norteamericano de la música de rock. Sin embargo, nuestro documento fílmico de Avándaro es lamentable por donde se le vea o escuche, es simplemente una colección de retazos. No hubo en Avándaro, seguramente, el presupuesto necesario para lograr un producto con las mínimas garantías de calidad cinematográfica. En Argentina, por el contrario, sí fue posible conjuntar los factores indispensables para dejar el testimonio del movimiento musical sustentado en el rock ubicado entre finales de los años sesenta y principio de los setenta.

Hasta que se ponga el sol (Aníbal Uset, 1973); una combinación entre documental, cine de ficción y lo que hoy entendemos por videoclips es la constancia que dejaron los músicos y seguidores de una época en Argentina con una creatividad de grandes alturas. El tiempo en que, interpretando el sentir de su director, primero se hacía la música y luego la película. Días, también, en que resultaba sumamente difícil y caro estar bien informados de la buena música.

35 años después, Hasta que se ponga el sol es una referencia cinematográfica para los argentinos que no ponen objeción en reconocer la simbiosis casi natural entre música de rock y cine. Las evidentes limitaciones técnicas del film son pecata minuta ante un desfile de bandas y músicos del rock argentino que circunstancialmente tuvieron la fortuna de ser parte del resultado final. Al respecto, es imposible dejar de mencionar la famosa anécdota de un dúo llamado Sui Generis (con nada menos que Charly García como uno de sus integrantes), quienes no estaban contemplados para integrar la banda sonora por resultar unos curiosos desconocidos pero que lograron finalmente colarse ante la insistencia de su productor.

El film aporta diferentes datos para todos aquellos interesados en conocer un rock setentero de gran factura, con el sello argentino, previo a una época de años difíciles para ese país. No hay un referente semejante para México, y aunque acá el rock contemporáneo también tiene su aporte discográfico, el impulso aportado en Argentina por Hasta que se ponga el sol fue favorablemente determinante para dejar bien claro qué era y sería su Rock Nacional, sin confusiones.

Ficha Técnica:

Hasta que se ponga el sol (Argentina, 1973). Director Aníbal Uset. Producción: Fernando Ayala y Héctor Olivera. Guión: Aníbal Uset y Jorge Álvarez. Fotografía: Víctor Hugo Caula. Sonido: Norberto Castronuovo. Cámara: Marcelo Pais. Actores (como ellos mismos y en orden de aparición): Color Humano (Oscar Moro, Rinaldo Raffanelli, Edelmiro Molinari); Daniel Ripoll (presentador); León Giecco; Vox Dei (Ricardo Soulé, Rubén Basoalto, Willie Quiroga); Gabriela; La Pesada (Alejandro Medina, Billy Bond); Claudio Gabis; Orion’s Beethoven (Adrián Bar, José Luis González, Ramón Bar); Sui Generis (Charly García, Nito Mestre); Litto Nebbia; Domingo Cura; Pappo’s; Josefina Robirosa y Juan Oreste Gatti (bailarines); Pescado Rabioso (Luis Alberto Spinetta, Carlos Cutaia, David Lebón, Black Amaya); Arco Iris (Ara Tokatlián, Guillermo Bordarampé, Gustavo Santaolalla, Horacio Gianello). Tiempo Duración 69 minutos.

Aquí la película completa:

Aquí un fragmento (Pescado Rabioso):

sábado, 20 de septiembre de 2008

Richard Wright: Us and Them


Él nunca se imaginó cuántas veces a ellos nosotros los escuchamos. Y seguiré sumando sin importarme la cifra final. Tantas veces pueda regresaré con ellos, como uno más de nosotros.





Foto: Richard Wright (izquierda) con Syd Barret en la formación original de Pink Floyd.

miércoles, 25 de junio de 2008

Ruta Norte, de Frino y Jaime López


En Cortando Rábanos, blog de Frino (hermano gemelo de Vicente Alfonso Rodríguez) una rola con dedicatoria para todos los laguneros dispersos por el mundo. Ruta Norte (Frino-Jaime López) remite a la nostalgia por el tren de pasajeros ya perdido y con imágenes y frases que todo buen lagunero sabrá reconocer. Entre la letra algunos adultos mayores podrán recordar la noticia de Cliserio Reyes, quien se subió a la cola de un avión DC-3 el 9 de Octubre de 1950. Ese día, nadie en el aeropuerto se dio cuenta de la osadía, incluso el avión despegó y a los pocos minutos el piloto decidió regresar a tierra. Obviamente la causa fue Cliserio. Anécdota maravillosamente cien por ciento lagunera.

Ruta Norte
Frino

Entre los surcos del algodón
hay un tractor queriendo volar
a punto estaba de despegar
y ahi Cliserio subió al avión

Al Gota de Uva van a tomar
aquellos vatos su decisión
llevo a la Alianza en el corazón
y al Ruta Norte en el paladar

Aunque muy lejos de la estación
algunos trenes me han de llevar
no falta chance de regresar
en los acordes de un acordeón

A mil kilómetros del lugar
la mente siente la comezón
comienza entonces a lamentar
y la mentada viene veloz



viernes, 6 de junio de 2008

Paracaídas que no abre


Internet y multimedia. Música y actuación. Poemas en audio. Literatura en libro disco. Leer y escuchar. Provocaciones y contradicciones. Tecnología contra monopolios. Músicos, actores, editores, escritores; todos juntos con el riesgo de un paracaídas que supuestamente no abre.

La editorial Almadía presenta un libro disco por demás interesante, nada común en México. La justificación en un comunicado de prensa por parte de sus editores dice que…los autores de esta obra, inspirados en la idea de compartir el conocimiento y permitir que las nuevas tecnologías rompan con monopolios (entre ellos el de la música), han decidido regalar todos los tracks del proyecto “Paracaídas que no abre”… Los textos son de Alejandro Páez Varela; la música y la producción artística estuvieron a cargo de Laura De Ita, actriz y cantante. A ellos se han sumado artistas del tamaño de Jaime López, Patricia Llaca, Vanessa Bauche, Álvaro Guerrero, Martha Claudia Moreno, Carmina Narro, Dolores Tapia, José Luis Domínguez, Renata Wimer, Ari Brickman, Nuridia Briceño, Abel Membrillo y los músicos que componen el grupo indie Polka Madre.

El proyecto aparenta lanzarse al vacío sin ninguna protección. Me parece que no es el caso. El hecho de poder bajar gratuitamente el material de esta producción no condena al fracaso financiero la inversión. Por el contrario, en el mundo hay varios ejemplos que con calidad en la propuesta han demostrado ser viables y muy rentables. La manera de vender música, es un hecho, está evolucionando hacia nuevas formas. Y no sólo la música. Paracaídas que no abre viene a poner un ejemplo en México que apuesta por la difusión gratuita como un elemento indispensable para formar públicos que estén informados y conozcan de primera mano propuestas hechas con toda la calidad y dedicación. De perseverar en el intento, los resultados para quienes se la rifen con este tipo de proyectos obtendrán resultados satisfactorios tanto desde el punto de vista del reconocimiento del público como en términos económico-financieros en un plazo acorde a la velocidad con que se transmite la información en Internet, es decir; muy rápidamente.


miércoles, 30 de abril de 2008

Armando Palomas en Lerdo



Uste’ no se apure carnalito, nomás es cosa de ponerle un maskin teip y asunto arreglao…Armando Palomas es música para la banda, para la raza…Blues, cumbias, corridos, boleros, rock…hay para todos los gustos en el repertorio de un auto exiliado del movimiento rupestre. Lo anónimo convertido en mítico; la morra, el compa, el carnal, el vato, la raza, todos en un lenguaje común que no deja de molestar a las buenas conciencias.

De Aguascalientes, este trovador urbano carga con ese individualismo -ya casi un estigma para el mexicano-; luchón, tenaz, sin pelos en la lengua; que no se deja, que canta y compone acerca de una enorme mayoría de pelaos en el país y, paradójicamente, una minoría, muy minoría, le conoce y le celebra cualquier cosa que diga o haga el “señor” Armando Palomas. Así que dentro de un lamentable programa de lo que todavía algunos cariñosamente llaman el "Lerdantino", mañana primero de mayo -9 de la noche en Parque Victoria de Lerdo- se presenta una opción diferente que vale la pena conocerle en concierto. Y vale la pena porque entre la risa y la guasa también se dicen las verdades. Lo crudo y lo sarcástico de sus letras son una clara advertencia para todos aquellos que son muy dados a ponerse el saco en las primeras de cambio…evítense la pena de ponerse en evidencia. En los conciertos de Armando Palomas las cosas se cantan a lo pelón; sin medias caras.

p.d. Y es de grapa.

viernes, 25 de abril de 2008

Sigur Rós

De algunos blogs que suelo leer encontré un video de la banda Sigur Rós que propone escuchar Andrés Lajous. De pronto me pareció música apropiada para lecturas como Hacedor de estrellas de Olaf Stapledon.



viernes, 29 de febrero de 2008

Bessie Smith



Hoy es políticamente correcto no tener la menor telaraña mental de que las mujeres tienen el mismo derecho que los hombres en cualquier aspecto social, político o cultural; no puede ni debe ser de otra manera. Aunque la realidad es todavía un enorme motivo de lucha para que todas las mujeres puedan hacer que lo “correcto”, lo “políticamente correcto”, lo que se declara de dientes para afuera, sea neta.

En diferentes campos la mujer todavía sigue pugnando contra la desigualdad. No es casualidad que también en la música la mujer ha mantenido una lucha contra esa posición desventajosa. El blues, desde luego, no es la excepción. Socialmente hay una primera obligación de retomar parte de la historia del blues para redimensionar la verdadera aportación de las blueswomen a lo que, se mal supone, sólo es un patrimonio de los hombres (aún con lo absurdo de lo repetitivo en los términos; patrimonio de los hombres). La obligación sería desterrar esa imagen en la que el blues únicamente fue algo heredado como propiedad exclusiva de los hombres y para consumo de ellos mismos, donde la mujer es una figura tradicional y humillantemente decorativa. Definición, hay que decirlo, respaldada por un machismo de una época conocida como el tiempo del blues clásico. Eso en lo social.

En lo individual (de ese tiempo del blues clásico), y contra los convencionalismos sociales, la mujer solista -especializada sobre todo en el canto-, supo dignamente ocupar un importante espacio dentro del género, sin duda como consecuencia de un malentendido de que no debía ganar espacios laborales en la orquesta…ello, asociado a que se le consideraba inestable emocionalmente y sólo servía para seducir con su cuerpo y su sensualidad. Es claro aquí reconocer ese estereotipo de una mujer desestabilizadora del hombre y causal de las “perdiciones” de los mismos. La mujer prostituta y destructora de hogares. En contraparte, y en eterna rebeldía contra esa imagen, se manifiesta otra mujer que apenas a principio del siglo XX, cuando menos en Estados Unidos, tenía algunos años que se le había permitido salir más allá de los cantos religiosos. Y en ese entorno, proscritas al canto, destacan extraordinarias voces producto de ser encajonadas injustamente por su condición de mujer. Por lo mismo, se les aleja del piano o la guitarra –sin olvidar notables excepciones como Memphis Minnie, por ejemplo-. Son el arquetipo de aquellas intérpretes solitarias, incluso usadas y abandonadas, que le cantan a otros seres igual de solitarios. Es el blues en la intimidad. Intimidad, por cierto, que molesta socialmente. Porque, a ver; ¿cómo es eso de que alguien pueda comunicar con su canto lo exquisitamente pecaminosa que puede ser la vida de cada uno de nosotros?

Quizás la síntesis de este drama tiene nombre y apellido en su máxima exponente: Bessie Smith, La Emperatriz del Blues. Ella, en el norte, en el mundo del espectáculo, en opuesto al Delta Blues. Ex bailarina, con una personalidad fuerte, incluso arrogante (no permitía que su nombre se colocara junto a otra cantante). Con un acentuado problema de alcoholismo. Con gran semejanza, en apariencia, a la vida de millones de mujeres y hombres de cualquier tiempo. ¿Entonces, dónde está la diferencia? ¿Por qué alguien como Bessie Smith se convierte en un icono? ¿Cuál fue el secreto…? Su biógrafo Chris Albertson escribe, "Bessie tenía una maravillosa forma de convertir la adversidad en triunfo, y muchas de sus canciones son los cuentos de la mujer liberada." Entre los músicos y cantantes de blues hay un refrán muy conocido: “you gotta pay the dues if you gonna sing the blues”. Bessie estuvo siempre dispuesta a pagar los costos.

Sin estudios formales en la música, La Emperatiz del Blues frecuentemente aportaba elementos tanto para la composición como, por supuesto, para la interpretación. Su corpulencia física (más de 90 kilos de peso) le proporcionaron una ventaja natural para alcanzar la fuerza que exigía proyectar la voz en el tiempo en que los micrófonos simplemente no existían. Bessie Smith hoy es objeto de estudio para los eruditos del canto. Se señala constantemente que lograba “hipnotizar” a su público. Es tan importante lo que decía y cómo lo cantaba. El difícil ambiente alrededor de su imagen le hacía brotar insistentemente su fuerte temperamento. Hay varias anécdotas que describen su facilidad para intentar resolver los conflictos (de contrato, personales o familiares) con los golpes si era necesario. En cuanto a su vida sexual es lo que hoy se puede identificar como “hard core”; no apta para las “buenas costumbres”.

En resumen, tanto hombres como mujeres con su música, su canto o su poesía, han puesto en evidencia lo que muchos no decimos o no sabemos decir. Ponerle letra y música al diario acontecer individual es absolutamente una necesidad de todos nosotros. Esto no es propiedad de hombres, o de mujeres, o del blues en particular. Se comenta que hay cantantes que hablan desde el alma (cualquier cosa que ello pudiera significar), pero escucharlos me recuerda una de esas genialidades que tienen los matemáticos (con el riesgo de utilizar un concepto quizá impropio, lo admito): la cardinalidad. Esto es, “aparear”, “coordinar” una flecha imaginaria con el alma del intérprete directo al alma del que escucha; adentrarse en una comunicación privada, única y sin secretos. Bessie Smith puede levantarse de su tumba y volver a reírse de y con nosotros y además regresar con sus mismas compañeras de canto en un infinito viaje imaginario. ¿Quién puede negar la posibilidad de un buen reventón entre La Emperatiz del Blues y La Bruja Cósmica?






lunes, 25 de febrero de 2008

Mamie Smith



En la suma de circunstancias, vicisitudes, coincidencias o encuentros fortuitos dentro del desarrollo que el blues tiene en los primeros años de la década conocida como los “fabulosos veinte” (poco después de la Primera Guerra Mundial), la “etiqueta” o la identificación para el género no deja de tener su trasfondo segregacionista. Por un lado están los compositores que de forma muy individual se expresan con su música en regiones geográficamente delimitadas y con escasa difusión. Por otro lado (Nueva York, San Luis, Chicago, principalmente) un imponente avance industrial, financiero y comercial permite la simbiosis entre negocio y entretenimiento. Es la época en que Blues y Jazz son difíciles de distinguir entre uno y otro. Es también el tiempo de la relación directa entre los espectáculos callejeros con sus Medicine-Shows (combinación entre la venta de supuestas medicinas y el atractivo de músicos que encontraban una retribución económica por su trabajo). Es la época propicia para el surgimiento de pequeñas compañías que colocaron las bases para la industria del disco; con el apelativo de lo que hoy sin duda resultaría insultante: discos raciales o race records.

Una de esas compañías, Okeh Records, acuña para el mundo el término comercial de Blues; paradójicamente con una cantante mujer en un ambiente dominado primordialmente por hombres: Mamie Smith, quien pasará a la historia con Crazy Blues como la punta de lanza para otras grandes cantantes mujeres que aportarán, casi siempre con su voz, de una indiscutible calidad, pero, sobretodo; sensibilidad para la interpretación de gran altura.

De esas ironías y vicisitudes que intento marcar para este comentario está el hecho de que Crazy Blues era una canción que, originalmente, su productor (Fred Hager) quería grabar con una cantante blanca. Casi de manera fortuita no fue así. La primera grabación de un blues tenía que quedar en la voz de una mujer negra; no podía ser de otra manera.


sábado, 16 de febrero de 2008

Howlin' Wolf


Fue Charley Patton su maestro en la guitarra y Rice Millar (Sonny Boy Williamson II) en la armónica, y aún con esas cartas de presentación Howlin’ Wolf (Chester Arthur Burnett) nunca alcanzó el nivel técnico de sus mentores, pero en contraparte es su voz y su gran capacidad interpretativa la que le dará su lugar en la Historia del Blues.

Howlin’ Wolf tuvo ese bagaje cultural de la tradición del Delta para exponerlo en la radio (en la KWEM de Memphis), coincide con Sam Phillips (el impulsor de Elvis Presley), se hace conocer en todo el país por medio de los hermanos Bihari en la costa oeste (Los Angeles) y con Leonard Chess (Chicago), y tiene la fortuna cuasi mágica de conocer a Willie Dixon para, en justicia, ser considerado una piedra fundamental del rock and roll. Su trayectoria comienza por los principios de los años treinta y, sin embargo, su primera grabación es hasta 1951. Antes de todo eso, se enlistó durante cuatro años en el ejército (para el tiempo de la Segunda Guerra Mundial) y al finalizar este periodo trabajó en el campo como agricultor en West Memphis. Fue ahí donde, entre 1947 y 1948, hábilmente utilizó sus recursos heredados de sus mentores para exponerlos masivamente en el medio apropiado para la época: la radio. Como consecuencia lógica de darse a conocer por ese medio, el productor y empresario Sam Phillips lo oye e inmediatamente reconoce en Howlin’ Wolf a un diamante en bruto de enorme valor, tanto musicalmente como financieramente.

Quien aprovecha ese potencial al máximo es la discográfica Chess y le graba por fin en 1951. En justicia, es importante reconocer que la sobresaliente voz de Howlin’ Wolf fue extraordinariamente bien apoyada por Willie Johnson en la guitarra, durante los años de la KWEM en Memphis y por Huber Sumlin en el tiempo de Chess Records. Es imposible dejar de mencionar que la influencia de Howlin’ Wolf en bandas como Rolling Stones, The Doors, Electric Flag, Cream, son más que evidentes. Para la década de los años sesenta y ya muy de avanzada la famosa Invasión Britanica (de la cual posteriormente dedicaré algunas entradas), gran cantidad de bandas y solistas nunca dejaron de señalar a Howlin’ Wolf como uno de sus estandartes.

La gran presencia física de Howlin’ Wolf es posible reconocerla en su gran fuerza interpretativa, pero resulta muy didáctico presentar para el caso algunos videos disponibles en You tube que son apropiados para “ver” la intención que marcaba la voz de esta leyenda del blues.