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lunes, 13 de octubre de 2008

Hasta que se ponga el sol

Para Raúl Aramayo

Cuando en México se habla de los pioneros del Rock Nacional no faltará quien se preste a confusiones, casi siempre sin mala fe. En el recuento algunos demostrarán una ingenuidad digna de clasificarla como de la pena ajena. Aquellos despistados se emocionaran con nombres como Enrique Guzmán, César Costa, Angélica María y Alberto Vázquez, entre otros más o menos parecidos. Época entonces de las versiones traducidas del inglés al español, los conocidos como covers. En cambio, otros marginalmente nos refugiaremos en el rock hecho por Javier Batiz, Tinta Blanca, El Ritual, Peace and Love, Dugs Dugs, La Revolución de Emiliano Zapata, nombres estos tan sólo para ejemplificar lo opuesto a los covers. En todos esos exponentes hay, desde luego, enormes diferencias tanto en el tiempo como en su propuesta musical. El caso, por ahora, es mencionar que unos y otros se autoproclaman como los verdaderos iniciadores del Rock Nacional o lo que se entienda por lo mismo.

Muy distinto cuando se habla de Rock Nacional en Argentina. Nadie tiene dudas de qué se está hablando cuando la lista empieza a aportar nombres; Charly García, Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia, Tanguito, Nito Mestre, Pappo, Gustavo Santaolalla o bandas como; Los Gatos, Almendra, Pescado Rabioso, Manal, La Pesada, Color Humano, Vox Dei, Arcoiris, y sin limitar la lista, habrá de señalarse que le seguirá a través del tiempo un impresionante etcétera.

Argentina comparte con México el hecho de que la música expresada por los jóvenes de los primeros años de la década de los setenta era arrinconada por una burocracia política y administrativa con temores injustificados hacia las reuniones masivas. A pesar de eso, los intentos por repetir festivales del tipo Woodstock a nivel regional, o despectivamente tercermundista, tiene dos ejemplos tanto en México como en Argentina. Avándaro y Buenos Aires Rock (B.A. Rock) son, indiscutible, las estampas que permanecen en cada país como muestras para entender la continuación del impacto aportado por un modelo norteamericano de la música de rock. Sin embargo, nuestro documento fílmico de Avándaro es lamentable por donde se le vea o escuche, es simplemente una colección de retazos. No hubo en Avándaro, seguramente, el presupuesto necesario para lograr un producto con las mínimas garantías de calidad cinematográfica. En Argentina, por el contrario, sí fue posible conjuntar los factores indispensables para dejar el testimonio del movimiento musical sustentado en el rock ubicado entre finales de los años sesenta y principio de los setenta.

Hasta que se ponga el sol (Aníbal Uset, 1973); una combinación entre documental, cine de ficción y lo que hoy entendemos por videoclips es la constancia que dejaron los músicos y seguidores de una época en Argentina con una creatividad de grandes alturas. El tiempo en que, interpretando el sentir de su director, primero se hacía la música y luego la película. Días, también, en que resultaba sumamente difícil y caro estar bien informados de la buena música.

35 años después, Hasta que se ponga el sol es una referencia cinematográfica para los argentinos que no ponen objeción en reconocer la simbiosis casi natural entre música de rock y cine. Las evidentes limitaciones técnicas del film son pecata minuta ante un desfile de bandas y músicos del rock argentino que circunstancialmente tuvieron la fortuna de ser parte del resultado final. Al respecto, es imposible dejar de mencionar la famosa anécdota de un dúo llamado Sui Generis (con nada menos que Charly García como uno de sus integrantes), quienes no estaban contemplados para integrar la banda sonora por resultar unos curiosos desconocidos pero que lograron finalmente colarse ante la insistencia de su productor.

El film aporta diferentes datos para todos aquellos interesados en conocer un rock setentero de gran factura, con el sello argentino, previo a una época de años difíciles para ese país. No hay un referente semejante para México, y aunque acá el rock contemporáneo también tiene su aporte discográfico, el impulso aportado en Argentina por Hasta que se ponga el sol fue favorablemente determinante para dejar bien claro qué era y sería su Rock Nacional, sin confusiones.

Ficha Técnica:

Hasta que se ponga el sol (Argentina, 1973). Director Aníbal Uset. Producción: Fernando Ayala y Héctor Olivera. Guión: Aníbal Uset y Jorge Álvarez. Fotografía: Víctor Hugo Caula. Sonido: Norberto Castronuovo. Cámara: Marcelo Pais. Actores (como ellos mismos y en orden de aparición): Color Humano (Oscar Moro, Rinaldo Raffanelli, Edelmiro Molinari); Daniel Ripoll (presentador); León Giecco; Vox Dei (Ricardo Soulé, Rubén Basoalto, Willie Quiroga); Gabriela; La Pesada (Alejandro Medina, Billy Bond); Claudio Gabis; Orion’s Beethoven (Adrián Bar, José Luis González, Ramón Bar); Sui Generis (Charly García, Nito Mestre); Litto Nebbia; Domingo Cura; Pappo’s; Josefina Robirosa y Juan Oreste Gatti (bailarines); Pescado Rabioso (Luis Alberto Spinetta, Carlos Cutaia, David Lebón, Black Amaya); Arco Iris (Ara Tokatlián, Guillermo Bordarampé, Gustavo Santaolalla, Horacio Gianello). Tiempo Duración 69 minutos.

Aquí la película completa:

Aquí un fragmento (Pescado Rabioso):

jueves, 31 de enero de 2008

Atahualpa Yupanqui

Insisto, Argentina tiene varios orgullos nacionales. Hoy hace 100 años "Don Ata" nació en Pergamino -provincia de Buenos Aires-.





jueves, 4 de octubre de 2007

Sin decir su nombre



No lo van a poder evitar. Notas informativas en noticieros de radio y televisión de todo el mundo, incluido Estados Unidos, serán reproducidas a granel. Internet también magnificará exponencialmente la figura que inmortalizó con una fotografía el cubano Alberto Díaz (Korda). Fotografía de héroe revolucionario para unos, asesino para otros.

40 años después de su muerte su figura está más relacionada con la estética que con la teoría política. Una en extremo famosa fotografía fue capaz de reproducirse casi al infinito en artículos de consumo acordes con el modelo capitalista, contra el que tanto luchó el guerrillero icono del siglo XX. Un instante literalmente inmortalizado.

Entendido como un revolucionario o mal entendido como un irresponsable. Entendido como un héroe o entendido como un autoritario. Mal entendido como un guerrillero o entendido como un comunista, la polarización que genera lo que ahora es tan sólo una imagen insistentemente demuestra que hay posiciones terriblemente enfrentadas e irreconciliables en diferentes campos de la realidad.

Una imagen que a pesar de cualquier cosa, a pesar de su aceptación dogmática, a pesar de su rechazo; comunica. Es común a todos en cualquier parte del mundo. Pudieron matar al hombre de carne y hueso –incluso le cortaron las manos para comprobar que el muerto era el muerto que querían-, pero con ello lo hicieron común al resto del mundo. Lo mataron sí, pero lo inmortalizaron también.

Por lo tanto hay que seguirle matando. Las razones de unos son las sinrazones de otros. Porque efectivamente fue un asesino, porque su teoría guerrillera era y es una locura, porque quería acabar con el imperialismo, porque era comunista, porque hay quien lo confunde con Cristo…porque los cubanos en el exilio son los dueños de la verdad. Las sinrazones son lo de menos, lo importante es acabar con la pesadilla de ese hombre mirando hacia la nada. Hay que seguir matando a ese cabrón.

Los mismos que le temen son los mismos que lo llevaron a la posición de semidios. Los mismos que blasfeman contra su nombre no saben cuál es el nombre del "héroe" que detuvo y mató a su enemigo. A ver, ¿cuál es el nombre del general del ejército boliviano que apresó al comunista? No importa la respuesta, pudo ser un cualquiera. No así el muerto. No así su fantasma.

La lección debiera ser para todos, defensores y detractores, un recordatorio para dejar de creer y ponernos a interpretar desde el aquí y el ahora. La libertad con responsabilidad tiene su sustento. ¿Es la violencia un modelo a seguir o a evitar? ¿La violencia de unos es mejor que la violencia de otros? ¿El Estados Unidos de ahora tiene justificación para hacer la guerra en Irak? ¿El Ejército Popular Revolucionario –en México- tiene razones para explotar gasoductos? ¿Merecía morir gente inocente en las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de Septiembre del 2001?

¡Qué el muerto no muera! Pero que no muera para recordarnos hasta el cansancio que la muerte no es pareja. En la irresponsabilidad o responsabilidad de las decisiones de Estado, de las decisiones políticas, de las decisiones revolucionarias, de las decisiones económicas, están los vivos de carne y hueso que no piden pasar a la historia sino simplemente vivir su historia sin dramatismo y con dignidad.

Que de la historia conocida se dé una retroalimentación individual orientada hacia la crítica contra la injusticia que el guerrillero combatía; pero no con más mártires, no más asesinos de mártires, no más asesinos mártires. De lo contrario el mito estará condenado a repetirse periódicamente.


martes, 14 de agosto de 2007

Un bocado de Les Luthiers

Argentina tiene varios orgullos nacionales. Sin duda uno de ellos es Les Luthiers.

“Se puede reír con la música y no de la música. Se puede hacer reír con inteligencia, con elegancia, con sutileza, sin por ello ser necesariamente artistas para unos pocos…”, comenta un fan español que incluso tiene una web dedicada a Les Luthiers(*)

Aquí un monólogo in You Tube.


jueves, 19 de julio de 2007

¡ Oh, Shit !


Muchos no me dejarán mentir. Hace algunos años compraba la revista PROCESO y antes que cualquier cosa me recetaba a Boggie, el aceitoso. Era una genial historieta que venía en la última página de la publicación. Su autor es el argentino de la ciudad de Rosario (Provincia de Santa Fe) Roberto Fontanarrosa, quien al respecto de su personaje declaró en alguna ocasión: “He recibido muchas cartas en contra (de) Boogie, pero las más preocupantes eran las que me llegaron a favor. Eran una cosa terrible, tipos felices porque por fin llegaba alguien que les pegara a los negros y a las mujeres". (*)

¡ Oh , Shit ¡ Fontanarrosa ha muerto. Carajo con Internet. En los tiempos en que nació Boggie (1972) no me hubiera enterado con tanta inmediatez de la noticia.

Boogie, el aceitoso