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miércoles, 6 de julio de 2011
viernes, 22 de abril de 2011
lunes, 26 de octubre de 2009
México: paraíso partidos políticos

“En México no pasa nada y las cosas siempre siguen igual”, es una queja repetida casi sin ser cuestionada. En el mejor de los casos que la sentencia se reflejara en la realidad ya sería ganancia para todos nosotros, pero no, sí pasan cosas y peor todavía: cada día retrocedemos en incontables indicadores; sean sociales, económicos, de productividad, etc, etc.
Empresas, escuelas, organismos públicos, los gobiernos de cualquier nivel y las familias en todo el país hemos tenido que ajustar a la baja los presupuestos de ingresos como consecuencia de los impactos negativos por las recurrentes crisis al paso de los años.
Podrá argumentarse que algunos gobiernos estatales siempre encuentran la manera de allegarse recursos con base en ingresos federales producto de la derrama por venta de petróleo y que algunas empresas incluso salen fortalecidas después de cada crisis. Que algunas familias pueden tener años de buenas rachas. Que, según los ciclos económicos, habrá de contabilizarse alzas y bajas en el ingreso de todos ellos. Que dentro de un mundo en constante competencia los ganadores recibirán su recompensa después de contar con sanas administraciones en ese juego del libre mercado y que como consecuencia de campañas publicitarias bien planificadas necesariamente obtendrán el dinero-premio de los consumidores. Gobiernos, empresas y familias sujetos al ir y venir de la economía. No así en eso que hemos decidido sea una figura de “interés público”: los partidos políticos.
En efecto, en México hemos creado una aberración contra toda lógica económica. Más ingreso de dinero público a cambio de menos votantes. Más dinero por más abstención. Por disparatado que suene este argumento los partidos políticos en México han encontrado el remedio a las contradicciones del capitalismo; cada día, con poco esfuerzo de por medio, sin riesgo, sin inversiones, se hacen los dueños de más dinero producto del trabajo de todos nosotros sin importar el mundo de la economía real y sus ciclos como la actual recesión mundial, por ejemplo. Y lo han hecho ley. Es decir, conforme crece la población, y en consecuencia el número de inscritos en el padrón electoral, cada ciudadano contará para una formulita (41 constitucional) diseñada específicamente para destinar dinero a los partidos políticos. En esa fórmula lo único que resulta de interés fundamental para cualquier partido es muy sencillo: hacer crecer el padrón electoral. Crecimiento de padrón que apropiadamente para su voracidad deja pasar un detallito importante: cuentan muertos. Ese mismo aumento de inscritos en el padrón también se hace de la vista gorda en otro detalle sin importancia (para partidos): no cuenta la abstención. Asunto arreglado. Encontraron la fórmula de la riqueza (en apariencia) interminable.
¡Ya Bájenle! ¡Menos dinero a partidos! son dos expresiones que reunen los requisitos mínimos para reconciliarnos todos con esas entidades llamadas partidos políticos. Aunque hay más razones para apoyar esa causa, la perversidad por la forma en que se están apropiando de buena parte de la riqueza de todos nosotros es motivo suficiente para exigirles un cambio radical. Cambio que no van a fomentar los mismos beneficiados. Cambio que necesariamente surgirá de una fuerza ciudadana con cantidad y calidad suficiente para obligarlos a regresar al mundo de la economía real y con ello hacer posible que sí pasen cosas en México y además sean para bien: “¿quieres dinero público, ponte a trabajar y gánalo en la competencia electoral sólo por cada voto que recibas?”. Así de simple.
Empresas, escuelas, organismos públicos, los gobiernos de cualquier nivel y las familias en todo el país hemos tenido que ajustar a la baja los presupuestos de ingresos como consecuencia de los impactos negativos por las recurrentes crisis al paso de los años.
Podrá argumentarse que algunos gobiernos estatales siempre encuentran la manera de allegarse recursos con base en ingresos federales producto de la derrama por venta de petróleo y que algunas empresas incluso salen fortalecidas después de cada crisis. Que algunas familias pueden tener años de buenas rachas. Que, según los ciclos económicos, habrá de contabilizarse alzas y bajas en el ingreso de todos ellos. Que dentro de un mundo en constante competencia los ganadores recibirán su recompensa después de contar con sanas administraciones en ese juego del libre mercado y que como consecuencia de campañas publicitarias bien planificadas necesariamente obtendrán el dinero-premio de los consumidores. Gobiernos, empresas y familias sujetos al ir y venir de la economía. No así en eso que hemos decidido sea una figura de “interés público”: los partidos políticos.
En efecto, en México hemos creado una aberración contra toda lógica económica. Más ingreso de dinero público a cambio de menos votantes. Más dinero por más abstención. Por disparatado que suene este argumento los partidos políticos en México han encontrado el remedio a las contradicciones del capitalismo; cada día, con poco esfuerzo de por medio, sin riesgo, sin inversiones, se hacen los dueños de más dinero producto del trabajo de todos nosotros sin importar el mundo de la economía real y sus ciclos como la actual recesión mundial, por ejemplo. Y lo han hecho ley. Es decir, conforme crece la población, y en consecuencia el número de inscritos en el padrón electoral, cada ciudadano contará para una formulita (41 constitucional) diseñada específicamente para destinar dinero a los partidos políticos. En esa fórmula lo único que resulta de interés fundamental para cualquier partido es muy sencillo: hacer crecer el padrón electoral. Crecimiento de padrón que apropiadamente para su voracidad deja pasar un detallito importante: cuentan muertos. Ese mismo aumento de inscritos en el padrón también se hace de la vista gorda en otro detalle sin importancia (para partidos): no cuenta la abstención. Asunto arreglado. Encontraron la fórmula de la riqueza (en apariencia) interminable.
¡Ya Bájenle! ¡Menos dinero a partidos! son dos expresiones que reunen los requisitos mínimos para reconciliarnos todos con esas entidades llamadas partidos políticos. Aunque hay más razones para apoyar esa causa, la perversidad por la forma en que se están apropiando de buena parte de la riqueza de todos nosotros es motivo suficiente para exigirles un cambio radical. Cambio que no van a fomentar los mismos beneficiados. Cambio que necesariamente surgirá de una fuerza ciudadana con cantidad y calidad suficiente para obligarlos a regresar al mundo de la economía real y con ello hacer posible que sí pasen cosas en México y además sean para bien: “¿quieres dinero público, ponte a trabajar y gánalo en la competencia electoral sólo por cada voto que recibas?”. Así de simple.
miércoles, 21 de octubre de 2009
Kseniya Simonova y su arte con arena
De Ucrania, nacida en 1985, Kseniya Simonova participó en un concurso de talento con su presentación de arte con arena. Ella ganó el primer lugar en el Ukraine's Got Talent de este año 2009. En el video de abajo, Simonova desarrolla en poco más de ocho minutos un tema contra la guerra y la etapa de la ex Unión Soviética. Imposible no quedar hipnotizados por la secuencia narrativa de una expresión artística que combina música, movimiento, dibujo, con un material en apariencia caprichoso que sin embargo se rinde ante una fluida técnica de las manos sorprendentes de esta ucraniana. Hay otros videos en la red de la misma artista que también vale la pena buscar.
domingo, 13 de septiembre de 2009
lunes, 17 de agosto de 2009
Woodstock en el blog (IV)
Es curioso, pero gran parte de la generación Woodstock (digamos de 60 años en delante) hoy se mantiene alejada de la Internet; la mayoría lo hace porque no comprende la herramienta, que entre muchas cosas sirve para comunicarse, y con ello repite el esquema de mantener las brechas generacionales; justamente contra lo que se oponían en su tiempo. No es una crítica, simplemente es un ejemplo para indicar la constante en la humanidad para olvidar su tiempo pasado; así como jóvenes y viejos de ahora y de todas las épocas no han (hemos) sabido comprender que estuvimos y seguimos en un mundo aún lleno de diferencias.
Woodstock: ni héroes ni villanos. Porque es curioso, otros (los menos), que también fueron parte importante de la generación del amor y paz contribuyeron después para el desarrollo de las computadoras y en paralelo aportaron para el impresionante avance de Internet. Nunca pues el mundo en blanco y negro; siempre con sus tonalidades de grises.
Woodstock, un “bonito” intento que seguirá reclamando su lugar en las efemérides de la humanidad mientras sigamos aferrados a mantener el mundo como lo tenemos hasta ahora. Me quedo con el comentario de aquel joven anónimo entrevistado para el documental del festival: “Gente que está perdida ha venido aquí buscando alguna clase de respuesta que no existe. Tantos cientos de miles de personas no vinieron solamente a escuchar música. ¿La música es tan importante? No creo. La gente no sabe cómo vivir ni (qué) hacer y creen que aquí encontrarán la solución”.
Por lo pronto, si no hemos encontrado la solución, cuando menos algunos con su música nos han hecho menos duro el viaje. Por ello se hace necesario insistir en no dejar los clichés; no puedo dejar de lado a Janis Joplin o Jimi Hendrix como parte de aquellos semi-héroes quienes nunca pretendieron tener “las” respuestas; al contrario, tenían las mismas preguntas que cualquiera de nosotros seguimos llevando a cuestas. Qué curioso.domingo, 16 de agosto de 2009
Woodstock en el blog (III)
Y los orígenes estuvieron en el blues. De lo conocido como “hippie” una estupenda interpretación de Hot Tuna para Uncle Sam Blues (no hacer caso al encabezado erróneo donde se dice que es Jefferson Airplane).
El crédito para Jefferson Airplane obedece a razones legales y comerciales, en realidad Paul Kantner (voz, guitarra, armónica) y Grace Slick (voz principal) mantenían una tendencia de estilo diferente a Jack Casady (bajo) y Jorma Kaukonen (guitarra y voz). Los dos últimos ya habían empezado un proyecto paralelo que posteriormente sería exitoso: Hot Tuna. Y aunque las efemérides de Woodstock no lo resalten así, en justicia esa interpretación en la práctica era un blues que anticipaba la escisión de la banda.
El crédito para Jefferson Airplane obedece a razones legales y comerciales, en realidad Paul Kantner (voz, guitarra, armónica) y Grace Slick (voz principal) mantenían una tendencia de estilo diferente a Jack Casady (bajo) y Jorma Kaukonen (guitarra y voz). Los dos últimos ya habían empezado un proyecto paralelo que posteriormente sería exitoso: Hot Tuna. Y aunque las efemérides de Woodstock no lo resalten así, en justicia esa interpretación en la práctica era un blues que anticipaba la escisión de la banda.
sábado, 15 de agosto de 2009
Woodstock en el blog (II)
“Hombre joven con capital ilimitado busca oportunidades de inversión legítimas e interesantes y proposiciones para hacer negocios", con este pequeño anuncio comenzó a cristalizarse una idea para hacer un gran festival musical en los alrededores de Nueva York hace cuarenta años.
The Beatles, Doors, Rolling Stones, Bob Dylan, entre otras, fueron figuras emblemáticas que Woodstock no necesitó para ser “El” Festival de todos los tiempos.
Woodstock, el cliché, ha sobrevivido al paso del tiempo de la peor manera posible: como un recordatorio, casi una advertencia, del sino y el fracaso colectivo de una generación que fundamentó sus ideales en pilares que hoy nos resultan tan ajenos, ingenuos y distantes como esas imágenes de “hippies” barbudos y calatos que solemos asociar con el más legendario de todos los festivales musicales, publica El Comercio en Perú. De acuerdísimo; Woodstock es un cliché, pero uno que valdría la pena recuperar; como dice la misma nota. Muy diferente de un editorial publicado por el Wall Street Journal en 1969: “No vamos a discutir sobre si el rock es una forma degenerada de música; a nosotros no nos gusta, pero poco importa”, dijo el Journal hace 40 años. Y añadió: “Considerando cómo es presentado el rock, debe ser ubicado un nivel inferior en la escala de la cultura…Sería un país curioso si los sucios y más o menos siempre drogados con marihuana o LSD se hicieran cargo de muchas cosas”.*
De aquel mega festival hay infinidad de anécdotas. Una de ellas corresponde a la negativa de John Fogerty para impedir que la imagen de los Creedence apareciese en el documental cinematográfico, el cual a la postre inmortalizó el evento. Se puede encontrar en Youtube algunos videos que permiten recrear la presentación de la banda, aunque cuarenta años después los intereses comerciales y los derechos autorales siguen ocasionalmente impidiendo la difusión de dichas imágenes; espero no sea el caso con el par de videos aquí expuestos.
*Extracto de nota retomada por ABC.com
The Beatles, Doors, Rolling Stones, Bob Dylan, entre otras, fueron figuras emblemáticas que Woodstock no necesitó para ser “El” Festival de todos los tiempos.
Woodstock, el cliché, ha sobrevivido al paso del tiempo de la peor manera posible: como un recordatorio, casi una advertencia, del sino y el fracaso colectivo de una generación que fundamentó sus ideales en pilares que hoy nos resultan tan ajenos, ingenuos y distantes como esas imágenes de “hippies” barbudos y calatos que solemos asociar con el más legendario de todos los festivales musicales, publica El Comercio en Perú. De acuerdísimo; Woodstock es un cliché, pero uno que valdría la pena recuperar; como dice la misma nota. Muy diferente de un editorial publicado por el Wall Street Journal en 1969: “No vamos a discutir sobre si el rock es una forma degenerada de música; a nosotros no nos gusta, pero poco importa”, dijo el Journal hace 40 años. Y añadió: “Considerando cómo es presentado el rock, debe ser ubicado un nivel inferior en la escala de la cultura…Sería un país curioso si los sucios y más o menos siempre drogados con marihuana o LSD se hicieran cargo de muchas cosas”.*
De aquel mega festival hay infinidad de anécdotas. Una de ellas corresponde a la negativa de John Fogerty para impedir que la imagen de los Creedence apareciese en el documental cinematográfico, el cual a la postre inmortalizó el evento. Se puede encontrar en Youtube algunos videos que permiten recrear la presentación de la banda, aunque cuarenta años después los intereses comerciales y los derechos autorales siguen ocasionalmente impidiendo la difusión de dichas imágenes; espero no sea el caso con el par de videos aquí expuestos.
*Extracto de nota retomada por ABC.com
domingo, 26 de julio de 2009
martes, 21 de julio de 2009
Creedence Clearwater Revival, Bad Moon Rising
Personalmente mucho antes de conocer a The Beatles con su interpretación de Mr. Moonligth, los Creedence Clearwater Revival algo me decían con su Bad Moon Rising. Cuando pude comprender el idioma, la Luna perdía con los Creedence su parte romántica y no quedaba en término medio; también estaba aquella Bad Moon para sentir y respetar durante toda la vida. Incrédulos; váyanse al carajo, cómo de que no llegamos a la Luna.
P.D. Para contrarestar a los escépticos Jesús Cancillo, profesor de Psicofisiología de la visión en la escuela de Óptica de la Universidad de Alicante, dedica desde su perspectiva científica un extenso análisis a diversas fotografías del hombre en la Luna.
Pink Floyd, Brain Damage/Eclipse
Cerquita de una obra maestra, The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd con el track Brain Damage/Eclipse, vale la pena recordarla para sacudir el cerebro y sentir la locura. Si se trata de creer o no que la visita a la Luna en julio del 69 fue un engaño, entonces acepto el viaje al lado oscuro y pido no regresar; desde tiempos inmemoriales ya la habíamos conquistado, hombres de poca fe. Además, en lugar de dudar, deberíamos estar rindiendo homenaje a muchos por ser los pioneros en visitar la Luna; entre ellos Pink Floyd.
Neil Young, Harvest Moon
Qué poco romántico ponerse a especular si el hombre pisó o no la Luna en 1969. Como dicen por ahí, nomás por joder me quedo con la exquisita composición Harvest Moon del maestro Neil Young.
viernes, 17 de julio de 2009
viernes, 17 de abril de 2009
Barack Obama en México; ¿dónde, cuándo, cómo?
Sirva el video como reconocimiento para los seguidores y practicantes del Photoshop. Y aunque hay quien discute no estar de acuerdo con el uso de este programa (propiedad de la compañía Adobe); sus razones, validas o no, no pueden impedir ver de manera divertida la transformación de una foto de mujer en portada de revista. El caso es mirar el video con una mueca de risa. ¿Por qué tomarse las cosas tan en serio? Hay voces que están preocupadas porque el Photoshop fomenta cánones de belleza artificiales y es un ejemplo pernicioso para los jóvenes. Órale. A mí, por el contrario, me parece un arte saber utilizar el programa ese.
Ah, casi me olvido: cuentan que se anduvo paseando por todo Chapultepec el presidente Barack Obama y muchos, muchos, que lo protegían. Visita histórica, dicen.
Ah, casi me olvido: cuentan que se anduvo paseando por todo Chapultepec el presidente Barack Obama y muchos, muchos, que lo protegían. Visita histórica, dicen.
martes, 24 de marzo de 2009
domingo, 15 de marzo de 2009
lunes, 13 de octubre de 2008
Hasta que se ponga el sol
Para Raúl Aramayo
Cuando en México se habla de los pioneros del Rock Nacional no faltará quien se preste a confusiones, casi siempre sin mala fe. En el recuento algunos demostrarán una ingenuidad digna de clasificarla como de la pena ajena. Aquellos despistados se emocionaran con nombres como Enrique Guzmán, César Costa, Angélica María y Alberto Vázquez, entre otros más o menos parecidos. Época entonces de las versiones traducidas del inglés al español, los conocidos como covers. En cambio, otros marginalmente nos refugiaremos en el rock hecho por Javier Batiz, Tinta Blanca, El Ritual, Peace and Love, Dugs Dugs, La Revolución de Emiliano Zapata, nombres estos tan sólo para ejemplificar lo opuesto a los covers. En todos esos exponentes hay, desde luego, enormes diferencias tanto en el tiempo como en su propuesta musical. El caso, por ahora, es mencionar que unos y otros se autoproclaman como los verdaderos iniciadores del Rock Nacional o lo que se entienda por lo mismo.
Muy distinto cuando se habla de Rock Nacional en Argentina. Nadie tiene dudas de qué se está hablando cuando la lista empieza a aportar nombres; Charly García, Luis Alberto Spinetta, Litto Nebbia, Tanguito, Nito Mestre, Pappo, Gustavo Santaolalla o bandas como; Los Gatos, Almendra, Pescado Rabioso, Manal, La Pesada, Color Humano, Vox Dei, Arcoiris, y sin limitar la lista, habrá de señalarse que le seguirá a través del tiempo un impresionante etcétera.
Argentina comparte con México el hecho de que la música expresada por los jóvenes de los primeros años de la década de los setenta era arrinconada por una burocracia política y administrativa con temores injustificados hacia las reuniones masivas. A pesar de eso, los intentos por repetir festivales del tipo Woodstock a nivel regional, o despectivamente tercermundista, tiene dos ejemplos tanto en México como en Argentina. Avándaro y Buenos Aires Rock (B.A. Rock) son, indiscutible, las estampas que permanecen en cada país como muestras para entender la continuación del impacto aportado por un modelo norteamericano de la música de rock. Sin embargo, nuestro documento fílmico de Avándaro es lamentable por donde se le vea o escuche, es simplemente una colección de retazos. No hubo en Avándaro, seguramente, el presupuesto necesario para lograr un producto con las mínimas garantías de calidad cinematográfica. En Argentina, por el contrario, sí fue posible conjuntar los factores indispensables para dejar el testimonio del movimiento musical sustentado en el rock ubicado entre finales de los años sesenta y principio de los setenta.
Hasta que se ponga el sol (Aníbal Uset, 1973); una combinación entre documental, cine de ficción y lo que hoy entendemos por videoclips es la constancia que dejaron los músicos y seguidores de una época en Argentina con una creatividad de grandes alturas. El tiempo en que, interpretando el sentir de su director, primero se hacía la música y luego la película. Días, también, en que resultaba sumamente difícil y caro estar bien informados de la buena música.
35 años después, Hasta que se ponga el sol es una referencia cinematográfica para los argentinos que no ponen objeción en reconocer la simbiosis casi natural entre música de rock y cine. Las evidentes limitaciones técnicas del film son pecata minuta ante un desfile de bandas y músicos del rock argentino que circunstancialmente tuvieron la fortuna de ser parte del resultado final. Al respecto, es imposible dejar de mencionar la famosa anécdota de un dúo llamado Sui Generis (con nada menos que Charly García como uno de sus integrantes), quienes no estaban contemplados para integrar la banda sonora por resultar unos curiosos desconocidos pero que lograron finalmente colarse ante la insistencia de su productor.
El film aporta diferentes datos para todos aquellos interesados en conocer un rock setentero de gran factura, con el sello argentino, previo a una época de años difíciles para ese país. No hay un referente semejante para México, y aunque acá el rock contemporáneo también tiene su aporte discográfico, el impulso aportado en Argentina por Hasta que se ponga el sol fue favorablemente determinante para dejar bien claro qué era y sería su Rock Nacional, sin confusiones.
Ficha Técnica:
Hasta que se ponga el sol (Argentina, 1973). Director Aníbal Uset. Producción: Fernando Ayala y Héctor Olivera. Guión: Aníbal Uset y Jorge Álvarez. Fotografía: Víctor Hugo Caula. Sonido: Norberto Castronuovo. Cámara: Marcelo Pais. Actores (como ellos mismos y en orden de aparición): Color Humano (Oscar Moro, Rinaldo Raffanelli, Edelmiro Molinari); Daniel Ripoll (presentador); León Giecco; Vox Dei (Ricardo Soulé, Rubén Basoalto, Willie Quiroga); Gabriela; La Pesada (Alejandro Medina, Billy Bond); Claudio Gabis; Orion’s Beethoven (Adrián Bar, José Luis González, Ramón Bar); Sui Generis (Charly García, Nito Mestre); Litto Nebbia; Domingo Cura; Pappo’s; Josefina Robirosa y Juan Oreste Gatti (bailarines); Pescado Rabioso (Luis Alberto Spinetta, Carlos Cutaia, David Lebón, Black Amaya); Arco Iris (Ara Tokatlián, Guillermo Bordarampé, Gustavo Santaolalla, Horacio Gianello). Tiempo Duración 69 minutos.
Aquí la película completa:
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